miércoles, 6 de enero de 2010

2 de Enero 2010

No me siento mal hoy aunque ya es imposible que me vuelva a sentir bien, estoy en el Caliente cuando David me habla para invitarme a ver Sherlock Holmes; grandiosa idea de Guy Ritchie presentar al gran detective de Baker street como realmente es: maniaco, agresivo, desadaptado y con más habilidades que la de su mente deductiva, gran dupla de Jude Law y su sutil cojera y Robert Downey Jr. haciéndola de drogadicto otra vez. Pierdo la apuesta y salgo volando a ver a David, llego justo en los trailers, luego caminamos por el centro y oigo unas cuantas horas acerca de la mujer que quiere y como el se esfuerza en complacerla y como mientras todos piensan que ella le roba o sólo quiere su dinero yo lo apoyo, los caprichos cuestan y a ti te gusta estar metido en esa situación, vale la pena lo que te gastes; la satisfacción no es siempre felicidad. Trato de cambiar la plática a Dr. House es también Sherlock Holmes, o sea su autor es un fanático de Conan Doyle pero es imposible el tema de la noche es ella, yo huyo mentalmente a los días en que cultivaba a mi hijo con amor, él dentro de su madre, yo en bicicleta hacia el mercado para despertarla con rosas... no es que sea mal amigo y no quiera escuchar a David pero creo que desde la primera vez que me rompieron el corazón lo sustituí con un trapo mojado para que nadie notara su ausencia y desde entonces así funciono. David acepta mi propuesta de empezar a dejar morir el amor gentil o simplemente separarlo de su deseo así que mañana lo llevaré con unas ficheras a cierto bar. Un paseo por el underground a ver si logro rescatar su corazòn de las tinieblas del fondo del pantano de la melaza.

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